Existen numerosos poemas de autores
reconocidos que exploran el tema de la identidad y el autodescubrimiento.
"No te salves" de Mario
Benedetti:
No te quedes inmóvil
al borde del camino,
no congeles el júbilo,
no quieras con desgana,
no te salves ahora
ni nunca,
no te salves,
no te llenes de calma,
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo,
no dejes caer los párpados
pesados como juicios,
no te quedes sin labios,
no te duermas sin sueño,
no te pienses sin sangre,
no te juzgues sin tiempo.
"La casa de la vida" de Charles
Baudelaire:
No vivas como una planta,
No seas un fósil.
Llama, invita, incita,
Crece y arde en tu hogar.
La vida no es un sueño,
Pero sí un sueño es la muerte.
Arde, avanza, expande
La luz que llevas dentro.
Encuentra en ti tu hogar,
Y la casa de la vida
Será un lugar sagrado.
"El camino no elegido" de Robert
Frost:
Dos caminos divergían en un bosque
amarillo,
y apenado porque no podía tomar los dos
siendo un solo viajero, dudé largo tiempo,
hasta que miré uno de ellos tan lejos como
pude
hasta donde se perdía en la espesura;
entonces tomé el otro, igualmente bello,
y, habiendo quizás la elección acertada,
eso hizo toda la diferencia.
"A un olmo seco" de Antonio
Machado:
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero!
Un musgo amarillento
le lame el tronco liso y ceniciento.
"Me gustas cuando callas" - Pablo
Neruda:
Me gustas cuando callas porque estás como
ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi
alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como
distante.
Y estás como quejándote, mariposa en
arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un
anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y
sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como
ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras
muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea
cierto.
"Fuego y hielo" - Robert Frost:
Algunos dicen que el mundo terminará en fuego,
otros dicen que en hielo.
Por lo que he gustado del deseo
estoy con aquellos que favorecen el fuego.
Pero si tuviera que perecer dos veces,
creo que sé suficiente del odio
como para decir que la destrucción por el
hielo
también es grande
y que sería suficiente.
"El amor" - Khalil Gibran:
Cuando el amor os llame, seguidlo.
Aunque sus caminos sean difíciles y
empinados.
Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos a
él.
Aunque la espada oculta entre sus plumas os
pueda herir.
Y cuando os hable, creed en él.
Aunque su voz pueda destrozar vuestros
sueños como el viento arrasa el jardín.
Porque, de la misma manera que el amor os
corona, así os crucifica.
De la misma manera que contribuye a vuestro
crecimiento, trabaja para vuestra poda.
De la misma manera que alcanza vuestra
altura y acaricia vuestras ramas más tiernas que se mecen al sol,
así descenderá a vuestras raíces y las
sacudirá en su apego a la tierra.
Como gavillas de trigo os lleva.
Os trilla para desnudaros.
Os cierne hasta dejaros sin harina.
Os amasa hasta dejaron flexibles.
Y entonces os destina al fuego sagrado,
para que podáis convertiros en sagrado pan del festín divino.
poemas de poetas
cordobeses de Argentina:
"El sur
también existe" - Juan Filloy (Córdoba, 1894-2000):
Dicen que el sur
no existe
que es un cuento
que allá no hay
nada
sino paisaje y
paz.
Pero en el sur
las piedras
tienen otra
mirada
más lenta más
paciente
más certera.
Dicen que el sur
no existe
que es el vago
oeste
de algún este
inseguro e
informal.
Pero en el sur no
hay oeste
y si algún este
aún queda
es solo un
instante
de cegadora gloria
entre dos
sombras.
Dicen que el sur
no existe
que allá todo es
posta
cielo abierto
y viento audaz.
Pero en el sur
hay misterios
silencios
noches lentas
y noche lenta de
los lagos
hasta que la
marea
se va.
Dicen que el sur
no existe
que no hay sur.
Dicen tantas
cosas.
"La pena de
los días" - Leonor García Hernando (Córdoba):
Aquí, en esta
ciudad enclavada
como un río en
los pies de las montañas
y todo es fruto
de un torrente de savia:
de piedra y de
árbol y de callejón oscuro
de río que lleva
el amanecer a los barrios
porque la luna de
verano y los relojes
llevan su firma
de silencio al poeta que acaba
de soñar y
enciende una vela por la noche.
En esta ciudad se
siente el desgarro
de una pena al
filo de los días:
aquella pena de
mar que sigue buscando el río
y el río que
atraviesa la ciudad
donde no hay mar
y desemboca el hombre.
"El primer
amor" - Olga Orozco (Toledo, Córdoba, 1920-1999):
Cuando tenía yo
seis años
era el mar el
techo de mi casa.
Tal vez por eso
no comprendo
por qué los
hombres buscan el mar
cuando han
perdido
su primer amor.
Leticia Ressia es
una talentosa poetisa argentina. A continuación, te presento un poema de su
autoría:
"Despertares"
Despierto en la
madrugada,
en medio de un
sueño interrumpido.
Las sombras se
desvanecen
y los
pensamientos se alinean.
Mis ojos se abren
al silencio,
las palabras
flotan en el aire.
Siento el latido
del universo,
la pulsación de
la vida.
El amanecer se
despliega,
pintando el cielo
de colores.
El sol asoma
tímidamente,
iluminando mi
existencia.
En este instante
efímero,
siento la
plenitud del ser.
Un nuevo día
comienza,
lleno de posibilidades.
Despierto en el
despertar,
abrazando el
fluir del tiempo.
Cada mañana es un
regalo,
un lienzo en
blanco para crear.
Este poema es
solo un ejemplo de la poesía de Leticia Ressia. Te invito a explorar más de su
obra para descubrir la belleza y profundidad de sus versos.

Dos veranos
ResponderEliminar@chez Rony && Eleonora
Las noches en Cotonú son densas
el aire viaja más lento que la luz
apenas una brisa se abre paso hasta nosotras
en el patio donde hacemos la sobremesa
bebimos whisky antes de cenar y después también
mi estómago pesa y empuja
el resto de mi cuerpo hacia abajo
Eleonora trae una botellita con bicarbonato de sodio
me dice que es bueno para la digestión
disuelve con agua dos cucharadas
en una copa donde antes hubo vino
la veo y recuerdo las noches de un verano infantil
en la casa de mis abuelos en @San_Juan
hablábamos poco frente a la tele encendida
Abuelobot buscaba su canasta de los remedios
sacaba una bolsita con bicarbonato de sodio
la abría sin mirar y engullía el polvo blanco
a cucharadas
de vuelta en Cotonú
Eleonora revuelve con paciencia
disuelve mi memoria en la copa
y me la ofrece.
Podemos encontrar
ResponderEliminarla paz
en una lata de leche
en el cuartito del fondo
en el rincón del aparador
en la sombra de un aguaribay
en el zoológico
en la cárcel
También
la guerra
Es un animal pequeño
ResponderEliminarque aún no ha descubierto el mundo
Tan tierno
que podría masticarse con las encías
Lo resguardo
Hago hueco entre mis palmas
Intento que el sol no queme
sus incipientes alas carnosas
Es ciego
No le hablo
No me muevo
Sólo lo observo
Veo el desplazamiento viscoso entre mis líneas
Diminutos dibujos refulgen
Su boca es ahora inofensiva
pero sé que me devoraría con pernicioso goce si pudiera
La mirada es en secreto medida
Fascinación por el ser minúsculo
Por su potencial devastador
Debería hablarle
Abrir mi boca y soltar el ácido
Dañar sus alas de forma permanente
Pero no lo haré
Seguiré observando cómo crece
Cómo engorda
Cómo mastica mis extremidades
Cómo ingurgita el cuerpo protector.
Y asi te fuiste
ResponderEliminaren un abrir y
cerrar de ojos
mama fue a
llevarte un mate
como siempre lo hacia
te encontró sin respiración
desespero, grito no podía
resistir el dolor
y asi te fuiste
como vos
lo decidiste
muchas veces
te oí decir que
ya no era vida
sin tus amigos
sin tu club
sin tus salidas matinales
y asi te fuiste
sin despedirte
papa