martes, 25 de abril de 2023

El animal (no) domesticado

 


Gansos salvajes (Sharon Olds)

No tenés por qué ser buena.

No tenés por qué caminar de rodillas

cientos de kilómetros a través del desierto, arrepintiéndote.

Solamente tenés que dejar que el suave animal de tu cuerpo

ame lo que ama.

Contame del dolor, tu dolor, y yo te contaré del mío.

Mientras tanto, el mundo sigue girando.

Mientras tanto, el sol y los nítidos cristales de la lluvia,

atraviesan los paisajes,

las llanuras y los bosques profundos,

las montañas y los ríos.

Mientras tanto, los gansos salvajes, en lo alto del cielo, puro y azul

vuelven a casa otra vez.

Quienquiera que seas, no importa cuán sola estés,

el mundo se ofrece a tu imaginación,

te llama como los gansos salvajes, áspero y apasionado,

anunciando una y otra vez tu lugar

en la familia de las cosas.

 

Pájaro azul (Charles Bukowski)

Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero soy duro con él,

le digo quédate ahí dentro, no voy

a permitir que nadie

te vea.

Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero yo le echo whisky encima y me trago

el humo de los cigarrillos,

y las putas y los meseros

y los dependientes de ultramarinos

nunca se dan cuenta

de que está ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero soy duro con él,

le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres

hacerme problemas?

¿es que quieres joder

mis obras?

¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros

en Europa?

Hay un pájaro azul en mi corazón

que quiere salir

pero soy demasiado listo, sólo lo dejo salir

a veces por la noche

cuando todo el mundo duerme.

le digo ya sé que estás ahí,

no te pongas

triste.

luego lo vuelvo a introducir,

y él canta un poquito

ahí dentro, no le he dejado

morir del todo

y dormimos juntos

así

con nuestro

pacto secreto

y es tan tierno como

para hacer llorar

a un hombre, pero yo no

lloro,

¿lloras tú?

 


 
ENTONCES EN LAS AGUAS DE CONCHÁN (Antonio Cisneros)

(Verano 1978)

Entonces en las aguas de Conchán ancló una gran ballena.
Era azul cuando el cielo azulaba y negra con la niebla. Y era azul.
Hay quien la vio venida desde el Norte (donde dicen que hay muchas).
Hay quien la vio venida desde el Sur (donde hiela y habitan los leones de mar).
Otros dicen que solita brotó como los hongos o las hojas de ruda.
Quienes esto repiten son las gentes de Villa El Salvador, pobres entre los pobres.
Creciendo todos tras las blancas colinas y en la arena: Gentes como arenales en arenal.
(Sólo saben el mar cuando está bravo y se huele en el viento).
El viento que revuelve el lomo azul de la ballena muerta. Islote de aluminio bajo el sol.
La que vino del Norte y del Sur y solita brotó de las corrientes.
La gran ballena muerta.
Las autoridades temen por las aguas: la peste azul entre las playas de Conchán.
La gran ballena muerta.
(Las autoridades protegen la salud del veraneante).
Muy pronto la ballena ha de pudrirse como un higo maduro en el verano.
La peste es, por decir, cuarenta reses pudriéndose en el mar
(o doscientas ovejas o mil perros).
Las autoridades no saben cómo huir de tanta carne muerta.
Los veraneantes se guardan de la peste que empieza en las malaguas de la arena mojada.
En los arenales de Villa El Salvador las gentes no reposan.
Sabido es por los pobres de los pobres que atrás de las colinas

flota una isla de carne aún sin dueño.
Y llegado el crepúsculo -no del océano sino del arenal-
se afilan los mejores cuchillos de cocina y el hacha del maestro carnicero.
Así fueron armados los pocos nadadores de Villa El Salvador.
Y a medianoche luchaban con los pozos donde espuman las olas.
La gran ballena flotaba hermosa aún entre los tumbos helados. Hermosa todavía.

Sea su carne destinada a diez mil bocas.
Sea techo su piel de cien moradas.
Sea su aceite luz para las noches y todas las frituras del verano.

 

LA MANTIS RELIGIOSA (José Watanabe)

Mi mirada cansada retrocedió desde el bosque azulado por el sol

hasta la mantis religiosa que permanecía inmóvil a 50 cms. de mis ojos.

Yo estaba tendido sobre las piedras calientes de la orilla del Chanchamayo

y ella seguía allí, inclinada, las manos contritas,

confiando excesivamente en su imitación de rama o palito seco.

Quise atraparla, demostrarle que un ojo siempre nos descubre,

pero se desintegró entre mis dedos como una fina y quebradiza cáscara.

Una enciclopedia casual me explica ahora que yo había destruido

a un macho vacío.

La enciclopedia refiere sin asombro que la historia fue así:

el macho, en su pequeña piedra, cantando y meneándose, llamando hembra

y la hembra ya estaba aparecida a su lado,

acaso demasiado presta

y dispuesta.

Duradero es el coito de las mantis.

En el beso

ella desliza una lengua tubular hasta el estómago de él

y por la lengua le gotea una saliva cáustica, un ácido,

que va licuándole los órganos

y el tejido del más distante vericueto interno, mientras le hace gozo,

y mientras le hace gozo la lengua lo absorbe, repasando

la extrema gota de sustancia del pie o del seso, y el macho

se continúa así de la suprema esquizofrenia de la cópula a la muerte.

Y ya viéndolo cáscara ella vuela, su lengua otra vez lengüita.

Las enciclopedias no conjeturan. Ésta tampoco supone qué última palabra

queda fijada para siempre en la boca abierta y muerta del macho.

Nosotros no debemos negar la posibilidad de una palabra de agradecimiento.

(del libro el Huso de la palabra)

 

LA ORUGA

Te he visto ondulando bajo las cucardas, penosamente, trabajosamente,

pero sé que mañana serás del aire.

Hace mucho supe que no eras un animal terminado

y como entonces

arrodillado y trémulo

te pregunto:

¿sabes que mañana serás del aire?

¿te han advertido que esas dos molestias aún invisibles

serán tus alas?

¿te han dicho cuánto duelen al abrirse

o sólo sentirás de pronto una levedad, una turbación

y un infinito escalofrío subiéndote desde el culo?

Tú ignoras el gran prestigio que tienen los seres del aire

y tal vez mirándote las alas no te reconozcas

y quieras renunciar,

pero ya no: debes ir al aire y no con nosotros.

Mañana miraré sobre las cucardas, o más arriba.

Haz que te vea,

quiero saber si es muy doloroso el aligerarse para volar.

Hazme saber

si acaso es mejor no despegar nunca la barriga de la tierra.

(del libro Historia Natural)

 

EL LENGUADO

Soy

lo gris contra lo gris. Mi vida

depende de copiar incansablemente

el color de la arena,

pero ese truco sutil

que me permite comer y burlar enemigos

me ha deformado. He perdido la simetría

de los animales bellos, mis ojos

y mis narices

han virado hacia un mismo lado del rostro. soy

un pequeño monstruo invisible

tendido siempre sobre el lecho del mar.

Las breves anchovetas que pasan a mi lado

creen que las devora

una agitación de arena

y los grandes depredadores me rozan sin percibir

mi miedo. El miedo circulará siempre en mi cuerpo

como otra sangre. Mi cuerpo no es mucho. Soy

una palada de órganos enterrados en la arena

y los bordes imperceptibles de mi carne

no están muy lejos.

A veces sueño que me expando

y ondulo como una llanura, sereno y sin miedo, y más grande

que los más grandes. Yo soy entonces

toda la arena, todo el vasto fondo marino.

(del libro Cosas del cuerpo)

 

Epifanía del perro (César Mermet)

 

Repentino, veloz y sucesivo
terrestre colibrí, cuadrúpedo versátil,
con el vidente hocico el perro
persigue abecedarios dislocados en árboles y muros,
restituye en lecturas instantáneas
un fragmentario texto, evanescentes testimonios
de ausentes persistentes,
descifrando en el aire un palimpsesto,
la pululante estela, la saga tumultuosa
en volvedor olvido,
del numeroso clan que el mundo orina
delectación, saludo, reencuentro a pata alzada
y siembra de aquí estuve,
en numinosos sitios convocantes.

Remonta el perro difusos parentescos,
el linaje, la crónica, el ácido mensaje
de olores solidarios y entusiastas.
Tenaz, certero, el perro sigue
contradictorios rumbos, inspiraciones diagonales;
pero actuando conjura el habitado tiempo,
teje y reintegra una coral figura,
leva un urgente censo
de espectros fraternales que invoca remedando,
y puntualiza, suma, funda especie,
el júbilo en la especie,
y él es la especie rescatada,
toda la tribu, la memoria entera;
y en temblorosa epifanía,
él es total, el uno en muchos
y todos los transitivos en el uno.

Ahora el perro, sentado, se relame.
Altiva la cabeza, rotunda, convencida, iluminada;
magnánima, la sabia lengua pende, rezumando,
y su mirada abarca nada y todo
cielo y perro.
Entronizado el perro en perro,
jadea en plenitud, reposa, lacrimoso,
en la certeza estólida de ser la olida suma,
miríada de olfatos, moviendo las orejas.
Transeúntes, peregrinos,
efímeros, constantes, devocionales perros
en la tarea solemne de dejar anales, memorables zócalos,
patéticas señales, humedades,
en herrumbres, ladrillos y maderas.
Constelación de perros, todos en él, actuales,
todos los obsedidos corredores, presos
en laberintos del olor del aire;
de tensa cola a índigo hociqueo
dorsal flecha lanzada a la pregunta interminable
de ser o de no ser perro en los perros;
apaciguado finalmente, confirmado
en el espejo beato de su olfato crédulo.

He aquí el can ejemplar
que cree que existe por sus semejantes;
por quienes fueron, no fueron, fueron también
confusa dispersión, ávida pista, vehemente inquisición,
hallazgo y gloria;
con húmeda nariz ambulatoria,
a ijares quejumbrosos, trotaron indagando
su secreto nombre en el público olor de los sumandos;
husmeando, de piedra en árbol,
de columna en umbral y de yuyal en derrumbada rueda,
perseveraron, encontraron, fueron
la cierta, la instituida
revelación del cabal perro,
el impetrado en aspersiones, uno
que se conoce perro entre los perros.

 

El tigre (Enrique Banchs)

 

Tornasolando el flanco a su sinuoso

paso va el tigre suave como un verso

y la ferocidad pule cual terso

topacio el ojo seco y vigoroso.

Y despereza el músculo alevoso

de los ijares, lánguido y perverso

y se recuesta lento en el disperso

otoño de las hojas. El reposo...

El reposo en la selva silenciosa.

La testa chata entre las garras finas

y el ojo fijo, impávido custodio.

Espía mientras bate con nerviosa

cola el haz de las férulas vecinas,

en reprimido acecho... así es mi odio.

 

Salto del ciervo (Sharon Olds)


Me encanta cuando te das vuelta
y te ponés encima mío de noche, tu peso
continuo sobre mí como toneladas de agua, mis
pulmones como una pequeña caja cerrada,
la superficie firme de tus piernas con pelos
abriendo mis piernas, mi corazón crece
hasta convertirse en un guante de box
tenso y violeta y después
a veces me encanta quedarme ahí haciendo
nada, mis poderosos brazos vencidos,
sábanas de seda flotando desde la orilla,
tu hueso púbico una pirámide
punto de apoyo de otro punto
–– radiante piedra angular. Después, en la quietud,
me encanta sentirte crecer y crecer entre
mis piernas como una planta en cámara rápida
de la misma forma en que, en el auditorio, a
oscuras, cerca del principio de nuestras vidas,
encima de nosotros, los enormes tallos y las flores
se abrían en silencio.

 

 El salto del ciervo: en él narra la ruptura de su matrimonio tras 30 años de pareja. Acerca del nombre del poemario, Olds explicó en una charla en Tedx Met que este libro de poemas “canta el final por el divorcio de un matrimonio prolongado, de modo que cuando un ciervo salta de un acantilado (…) en medio del salto está entre el peligro y la esperanza de la seguridad. Un poema está en medio de su escritor o leedor y su oyente o lector, en ese momento físicamente un poema va a estar en el aire entre usted y yo”.


6 comentarios:

  1. Salte el charco
    Y me encontré
    Con la muerte

    Habló de las ruinas
    En el noroeste
    Y de una cueva
    Gigante sin salida

    Camine hasta aquellos
    Inmensos paredones
    Y solo encontré

    Aullidos de animales
    Sonetos del tigre
    Leones apareándose

    Gigantes arboles
    Ecos del viento
    Esperando que alguien
    Los escuche





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  2. Sus patas pastosas
    Parecen un sapo
    Aplastan con fuerza
    La tierra toda

    Con andar pausado
    Cada tanto un
    Grito estridente
    Pide que lo miren

    Hace vibrar
    El cielo la tierra
    Sique pidiendo
    Que lo miren

    Paso a paso
    Sin darse vuelta
    Sigue su camino
    En silencio

    Trato de subir
    A su lomo gris
    Tersado y desde
    Esa altura

    Alcanzo a ver
    Un paisaje árido
    La noche avanza
    Oscurece la selva

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  4. Tu mirada indagando
    tus células al acecho.
    Compañero de noche
    ladero de día,
    amigo inseparable
    fiel, incondicional,
    te alegras con mi sonrisa.
    y lloras si me ves triste.
    ¿Acaso
    necesitas palabras
    para expresar lo que sientes ?.
    No
    solamente el oído
    o el tacto
    para lamer mis manos
    Tu cola inquietante
    expresa bienestar
    o a veces la escondes
    cuando te colman mis retos
    Solamente vos
    sostienes la mirada.
    Puedo hablarte y no me juzgas.
    Te reto y no cuestionas
    Compañía amorosa.
    Bendito el universo
    que pensó en vos,
    perro.

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  5. poema de Blanca durante el último taller
    La leona

    Solamente la selva
    el agua y yo
    ¿Cómo poder salvarlos ?
    ¿Qué hacer ?
    Apenas puedo correr
    estoy débil
    Pero no me entregaré.
    Miro
    camino
    intento
    No puedo seguir.
    Regreso despacio
    me estoy acercando
    escucho gruñidos
    el Rey
    los está almorzando.

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  6. Safari

    I

    Cruzamos Benín desde la costa del atlántico
    hasta el límite con Burkina Faso
    Fuimos al parque de la Pendjari en busca de un avistaje
    tan improbable como exótico, la posibilidad de ver
    elefantes en su entorno natural
    a salvo de los cazadores furtivos pero no del ojo occidental
    que desea ver y capturarlo todo
    en un recuerdo digital para otros

    yo no esperaba nada más de este país
    más que volver al mío
    pero en mi corazón comenzaba a gestarse
    un animal de límites imprecisos que gemía
    con la potencia del deseo
    “quizás no vuelvas a tener otra oportunidad
    para ver, oler, escuchar, temer
    a esas criaturas de ficción que recorren el mundo”
    -me decía


    II

    Encontrarse con un animal salvaje
    en medio de la sabana subsahariana
    es una experiencia de realidad aumentada
    -como toparse a un pokémon de regreso a casa-
    “un antílope salvaje ha aparecido
    qué deseas hacer?
    *Luchar
    *Lanzar pokebola
    *Huír”


    III

    antílope
    antílope
    antílope
    jabalí
    antílope
    antílope
    antílope
    jabalí
    antílope
    antílope
    perro
    cocodrilo
    hipopótamo
    hipopótamo
    hipopótamo
    cocodrilo
    cocodrilo
    elefante
    elefante
    elefante
    gacela
    gacela
    gacela
    gacela
    antílope
    antílope
    antílope
    antílope
    jabalí
    jabalí
    jabalí
    antílope

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