martes, 16 de mayo de 2023

Cartografía / deseo





 De Paulina Cruzeño - Italó

He visto el plano del pueblo el cual no puede ser más hermoso y extraño a la vez, pues es una estrella perfecta.

Ludovico Quaranta (Cuaderno de viaje, excursión por La Pampa. 1891)

 

La puerta de la cooperativa es una lengua de chapa

 

que sube y baja sube y baja sube y baja.

Con el sol de frente parece áspera

y si estás adentro mientras cae

es como cerrar los ojos

hasta no ver nada.

De noche, al costado de esa puerta

nos besamos y no nos importa

que nos vea el único policía del pueblo

en el único patrullero del pueblo.

Ni Don Ramello cuando cierra la quiniela

o las chicas que se encuentran ahí

para ir juntas al Club, porque solas

les da vergüenza.

 

***

Este es el último verano.

 

Nos conocemos desde jardín

fuimos juntas al único colegio

nos gustaron los mismos chicos

y la misma forma de tener novio.

De haber podido elegir quizás ninguna

estaría acá. Pero igual nos juntamos

casi todas las noches. El pueblo

parece un ring de boxeo.

Nuestros cuerpos arman una ronda

el aire, al medio, está quieto

escribimos los nombres

de los compañeros de curso

en las baldosas de la plaza

los ordenamos del más lindo al más feo.

Un camión cargado de hombres

aparece por la calle del centro.

Son los que vienen a hacer la ruta

y traen, a las chicas como yo

un poco de descanso.

 

***

La noche que Laura cumplió diecisiete

 

apostamos quién besaba al policía:

veinte años, recién llegado, trabajo estable.

Era el gran premio, el candidato.

Esas cosas ustedes las definen en las fiestas.

A mí en cambio me gustan

los que vinieron a hacer la ruta, el ingeniero

que podría ser tu viejo

¿vos te lo imaginás en bolas encima tuyo?

dicen ustedes para sacarme esas ideas de la cabeza.

Pero también me gustan los otros

los que literalmente hacen la ruta

y andan sucios, amontonados

al fondo del camión.

En realidad me gusta cualquiera

que me lleve lejos.

Esa noche fui a la casa del Mono

el capataz de barba candado

que toca bocina cuando nos ve en la calle.

Entramos y me quedé parada

mientras él se iba a dormir.

Volvé a tu casa, me dijo

es tarde. Guarda con el policía

parece

que les pega a las mujeres.

 

***

La neblina está baja

 

a la altura del maíz.

Llueve hace días, el barro

pareciera traer la noche un rato antes.

No hay mucho por hacer: sentarse

a mirar por la ventana

esperar que un auto pase

ver quién va adentro

hacer un comentario

y volver a callarse.

Una película fina envuelve los árboles

los techos, las paredes de las casas

como si fuera un nailon

o una tristeza vieja.

 

***

Los días de viento es difícil salir de casa

 

los que se animan van con la cara arrugada

y los ojos entreabiertos

caminan como si alguien les tirara la ropa desde atrás.

Las calles parecen churros

espolvoreados de arena fina.

No queda nadie afuera del negocio del Gallego

ni en la vereda del kiosco, la esquina

del bar de Cacho Moggia

está más desierta que nunca.

La puerta de la cooperativa es un escenario vacío.

El camión regador da vueltas

parece perdido aunque sabe dónde va.

Los de la ruta hace unos días

que no se ven por ningún lado.

Seguro volverán, dejaron las máquinas

estacionadas junto a montañas de arena.

En la cancha del 25 de mayo

el guadal adquiere la forma

de algunos deseos:

una cadenita

un rosario

un camino.

 

Italó (Hiedra Editora, 2018) 

 

De Roland Barthes (El placer del texto- fragmentos)


«Estar con quien se ama y pensar en otra cosa: así es como tengo los mejores pensamientos, como invento mejor lo propio para mi trabajo. Ocurre lo mismo con el texto: me resulta más grato si llega a hacerse escuchar indirectamente, si leyéndolo me siento llevado a levantar la cabeza a menudo, a escuchar otra cosa. No estoy necesariamente cautivado por el texto de placer; puede ser un acto sutil, complejo, sostenido, casi imprevisto: movimiento brusco de la cabeza como el de un pájaro que no oye nada de lo que escuchamos, que escucha lo que nosotros no oímos».

«El placer del texto es ese momento en que mi cuerpo comienza a seguir sus propias ideas —pues mi cuerpo no tiene las mismas ideas que yo»

El texto que usted escribe debe probarme que me desea. Esa prueba existe: es la escritura. La escritura es esto: la ciencia de los goces del lenguaje, su kamasutra (de esta ciencia no hay más que un tratado: la escritura misma)

Texto de goce: el que pone en estado de pérdida, desacomoda (tal vez incluso hasta una forma de aburrimiento), hace vacilar los fundamentos históricos, culturales, psicológicos del lector, la congruencia de sus gustos, de sus valores y de sus recuerdos, pone en crisis su relación con el lenguaje.

¿Escribir en el placer, me asegura a mí, escritor, la existencia del placer de mi lector? De ninguna manera. Es preciso que yo busque a ese lector (que lo "rastree") sin saber dónde está. Se crea entonces un espacio de goce. No es la "persona" del otro lo que necesito, es el espacio: la posibilidad de una dialéctica del deseo, de una imprevisión del goce: que las cartas no estén echadas, sino que haya juego todavía.”


De Liliana Lukin (algunos poemas de Teatro de operaciones- Anatomía y literatura)


En el camino de la edad

estoy llegando a la excelencia: hago de la necesidad

virtud, aunque mi cuerpo sea un territorio

de negociaciones

ocupado por fuerzas que no reconozco.

 

“En estos días

en que la filosofía es un murmullo de la edad”

soy la franja de gasa que separa lo que soy

de lo que fui.

**

He pasado la noche acostada

tocándome los pechos,

no como si fueran los pechos de otro,

no como si las manos

fueran tuyas:

como se pasa entre los dedos

un hilo de cuentas

una y otra vez

entre rezos, una y otra vez

examinando, midiendo esas copas

volcadas contra mí.

 

Tocarse ayuda a pensar:

he pasado la noche pensando

en mis pechos,

cómo carecían

de significado en lo oscuro del insomnio,

lastimándolos un poco

mientras un zumbido

de abejas surcaba mis ojos,

abiertos al deseo de un sueño

que no sobrevino.

 

Las rugosidades del cansancio

ocupando el lugar de una idea

luminosa, la mano ocupando el lugar

de tu mano, una noche así es

una anomalía de la naturaleza:

perdida, la noche, sin dormir,

sin hacer amor alguno,

oyendo el canto de las calandrias

en balcones vecinos: la amenaza

de un amanecer que llegaría

antes que yo a mi cabeza

 

así no juego más:

¿quién está en mí

cuando paso la noche fuera

tocándome

como si eso

me diera un lugar?

 

**

 

Soy una máquina de morir y otra

de no morir: con ambas voy calando

pequeños movimientos amorosos, fatigados

o violentos: toda autonomía es impura

en la falsa cuadrícula del día.

 

El dolor no me embellece ni mejora,

mi boca no se abre en el éxtasis y ninguna

de mis articulaciones goza en la torsión

del sentido. “Cardo ni ortiga cultivo,

cultivo una rosa blanca”, atada de pies y manos

a la libertad de envejecer.

Soy una carne débil que se acomoda mal

a las heridas que no esperaba conseguir.

 

La de morir refulge, como una experiencia,

estrena desajustes en la correa de transmisión:

olvidos, ofrece comandos que no sé

ejecutar, tritura piezas que caen ante mí.

La de vivir endurecida es bella y hace

daños, pero lisa y elástica a la vez,

aún en lo precario de su matriz cansada,

cuento con ella toda hora, en todo lugar.

 

Sólo a veces me confundo, no sé cuál

está encendida, cuál apagada, tiemblo,

destupor por un momento. Y es la sola

luz del conocimiento la que me habla

de cómo seguir, una de cada lado de la vida.

 

**

 

Por el tiempo que hace que estoy

escribiendo mal sentada,

dando pasto a las fieras,

haciendo trabajar

sin compasión

la lengua, los ojos,

las articulaciones elementales,

he provocado en mí

una minuciosa comprensión de vértebras

que no comprenden mi necesidad.

**

La pornografía magnética revela

lo escondido de mi íntima estructura

en su alta precariedad:

lo que la placa exhibe

es sólo la réplica madura

del cuerpo de una

desolación que no prescribe.

 

**

Entre mi cuerpo y mi cabeza anidan

una prohibición y un castigo:

el peso moral en la nuca

ha hecho su trabajo delicado.

 

Lo que se juega en la escritura

es el tormento, una suave melladura

de la estrategia corporal.

 

La huella cruenta, crónica

la contractura, los géneros todos

de la literatura al servicio del ensayo

de una curación.

 

El camino no es justo, me digo,

y salgo a caminar de cuello

altivo.

 

**

Acostarse, abandonar,

renunciar a la vigilia, desnudar

la cabeza de esa familia

de palabras: recostar

el alma que pesa

 

Sobre su centro de gravedad

reposará ese miedo de perder

el control de los ecos del día,

de no ser

imprescindible en ningún rol.

 

Cerrar el ojo y el ojo: dejar

el deseo sin cerrar,

amar el cuerpo tendido

como se ama el sentido del soñar,

reposar, reposar,

 

como un guerrero que odia las guerras,

como la perra que me amanta a su cría

dejar esta pasión demencial

por estar de pie y atenta olfateando ideas

aprender la lenta disciplina de renunciar.


9 comentarios:

  1. (edito algunas cuestiones y vuelvo a postear) Buenas estimadxs, estuve trabajando en una serie. No le encuentro la vuelta. Es decir, tengo un tema que me interesa pero no encuentro el tono, la voz, etc. Les mando algunas de las piezas de la serie y, para desgracia mía y de todos, seguiré intentando escribir las demás piezas de la serie que están más incipientes aún.

    “BAHÍA BLANCA”, DIARIO DE UN TERRITORIO

    5 de marzo de 2014

    “En febrero de 2013 un añejo eucalyptus cayó en el techo de la cocina de la escuela ubicada dentro del Parque de Mayo. Su directora pidió que retiren todos árboles del patio, no lo harán hasta luego del fallecimiento de Daiana.”
    a la madrugada
    diana unió en un rodete su cabello oscuro
    su amigo fotografió su sonrisa bajo los eucaliptos
    planearon qué decir en casa para explicar
    que los envolvió la noche
    que no pudieron desenredarse
    de la bandada de pájaros
    que les heló la sangre

    el follaje plateado se agitó
    contrastando con el cielo oscuro

    eran estrellas fugaces las hojas
    piezas de un dominó los troncos

    un árbol tumbó a otro y…
    a los pies de Lautaro
    su amiga se unió a la tierra
    en un sueño repentino


    18 de julio de 2019

    Las noticias titulan: “Segundo atentado en el parque”. El delegado municipal llama a la calma y anuncia: “no pediré chalecos antibalas, al intendente, como elementos de seguridad”.

    leonel siempre fue fierrero
    de chiquito jugaba a reparar autos de tc
    se perdía entre aros pistones y cilindros

    hace unos años
    un tío lo ayudó a conseguir trabajo
    en el municipio de bahía blanca
    ahora afila motosierras
    limpia engranajes y aceita sus cadenas

    al escuchar el sonido de la máquina encendida
    recordó el palpitar de los motores de 6 cilindros
    buscó con la mirada los árboles marcados
    algunos visiblemente secos
    otros no tanto

    al escuchar el sonido de la máquina encendida
    pensó en el ritmo de su corazón en las carreras
    el recuerdo se volvió agudo punzante
    un calor le atravesó el omóplato
    la maquina cayó a la tierra y lo vió doblarse



    16 de junio 2022
    “Excedido de legitima defensa, un ex militar de 77 años ultimó a su nieto de 29 años.”

    cada día
    el ex suboficial
    le recordaba a brian su deuda
    al otro lado de la calle
    al otro lado de la reja
    esperaba apostado en la ventana
    escuchaba el rechinar de su bicicleta
    como el perro de la cuadra iba al cruce

    una tarde en el parque
    brian confesó al sauce sus dolores de infancia
    le contó que su mamá temblaba al mirar
    al otro lado de la calle
    y el árbol le regaló un sable de madera

    cargado de valor
    volvió a su cuadra
    pateó hasta cansarse el portón de su abuelo

    al asomarse
    el hombre fijó sus ojos en la rama
    volcó una lluvia de calma sobre el abdomen del nieto
    le rozó las mejillas y recostó sus hombros
    junto al rosal


    24 de julio de 2022

    “Por bronca, descargó la reglamentaria en un portón tras ser expulsado de una fiesta.”

    agustina y su hermana
    terminaron la jornada laboral
    retocaron sus cabellos del color del mar
    y tomaron un taxi
    hasta el barrio san martin

    al llegar
    dos hombres gritaban en el cumpleaños
    arrastraban las palabras
    se inclinaban de un lado al otro
    hasta que alguien
    los obligó a salir de la casa

    las hermanas
    con sus espíritus divinos
    animaron la fiesta
    prepararon fernet y
    antes de que los vasos se acabaran
    un auto pequeño aró la cuadra

    asustadas
    se tomaron de las manos

    cuando la mayor miró hacia atrás
    un fuerte brillo se instaló frente al portón
    y la convirtió en sombra

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  2. I
    Vulnerable a las distracciones
    cruza autopistas, siente que llegará

    zumbe el asfalto, va el cuerpo con el alma
    alejándose de regresos como de otra vida

    pone empeño, sueña jardines, insiste la voluntad
    maniobrar el camino, eludir desaciertos

    sigue las líneas del tren de las sierras
    pita una sombra, emisarios bajan barreras

    a pocos kilómetros suelo de caballos
    unos metros más allá el canal y, al fin

    al pie de los eucaliptos
    la casa.

    II
    Soplan los árboles, gira la casa
    alrededor de ellos. Casa propia, sola ¿cómo es eso?
    cajas de cartón vacías, libros viejos en un placar
    fotos de otra vida tardan en aparecer

    un entusiasmo demora el cuerpo, traza líneas imaginarias
    entre cuadros y cortinas; en las manos
    objetos de antigua naturaleza cambiarán la nostalgia
    de sitio y de forma

    la soledad también ocurre en lugares nuevos.

    III
    ¿Acaso es necesario
    dejar suelta una piragua, que el río tumultuoso
    la llevé, se acomodé el cuerpo al sortilegio
    de las corrientes? ¿Cómo se habita lo que no tiene palabra
    ni asidero? La urgencia de las aguas no deja divisar el vado
    la roturación de la tierra, su labranza. Se aleja la orilla
    como se aleja el corazón de su nacimiento.
    Algo pregunta la pequeña historia disuelta entre nubes
    algo sin respuesta para una insignificante existencia.
    Se han inflado las venas, han tomados los remos
    sortean la vida que por el río transita.

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  3. I
    Hace algunos días confesé no sentirme de donde soy
    mis colegas asombrados dispararon comentarios como balas,
    preguntas como flechas, críticas como lanzas
    Qué claro está que quien no cuestiona nada de su lugar de orígen
    es porque siempre habitó la comodidad
    sin embargo qué sabe el cómodo
    si nunca tuvo que esconderse, ni sentirse observado, ni creerse el sapo de cualquier otro pozo menos el de su propio territorio,
    si jamás utilizó la mentira como armadura para no ser lastimado por quienes más quería
    Y si quienes más quería eran también los mismos que odiaban todas las cosas que deseaba ser.


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  4. He pasado
    la noche
    con los ojos
    abiertos
    Rodeada de
    luces blancas
    parecía de día
    era de noche
    Todos dormían
    sin dormir
    Gritos ruidos
    toda la noche
    Asi se hizo
    De día
    Recién ahí
    con mi cuerpo
    relajado, pude
    dormir

    Deje de tener
    miedo

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  5. Llevamos bajo
    nuestros techos
    inclinados rebatidos
    Días lineales
    Privados de libertad
    sin poder reconocer
    en que día vivimos
    Solo tenemos
    la sensación
    imperiosa de seguir
    ante la finitud
    de nuestros
    cuerpos sensoriales

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  6. De madrugada
    Los deseos brotan
    me atraviesan
    mi cuerpo se
    convierte en una
    sola, e intima
    sensación

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  7. Poema de Blanca
    El deseo y mi cuerpo

    He llegado al prado, me saqué los zapatos
    El contacto del pasto estimuló mis venas
    Levanté la vista, la cabeza erguida
    Una nube quiere acariciar mi nariz
    Intento tocar el cielo con las manos
    Vértebras separadas, los pies sostienen este cuerpo.
    Estuche lleno de surcos y heridas
    Con pechos flácidos, vacíos
    El corazón hecho gajos, en partes desmenuzado
    Intenta domar al potro que tiene dentro
    Sigue manejando este motor,
    Llevando en cada célula de mi sangre,
    Vida
    Abro mi boca, la lengua seca
    La garganta se expande
    Saliendo de ella un grito gutural
    Mis ancestros que allí habitan se liberan
    Los deseos no coordinan con el cuerpo.
    Permanecería allí toda la vida
    Niegan mis piernas, casi vencidas
    Una lágrima cae por las líneas de la cara
    Cierro los ojos y vuelo.

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  8. Buenas! como estuve improductiva de textos en estos días envío uno previo como para hacer acto de presencia :p


    El presente apenas sostenido
    Lodazal de guano
    donde el movimiento nausea y empuerca

    Un mañana desgajado
    Sepulto entre sangre y manchas

    Legar qué

    Vida estéril mulle el olvido
    Idea que nació en llamas
    Ruinó su cáscara
    Necrosó su fruto sin semilla

    Existencia amorfa de vaguedades inestables sólo asienta su fatiga
    Sobre tobillos hinchados ofrece generosa fetidez

    Y retoma desplazamiento
    Ciego desplazamiento
    Vano, torpe e insoslayable desplazamiento

    Legar qué

    ¿Cuerpo que se pudre?
    ¿Los huesos secos?
    ¿Amores a medias?
    ¿Una historia incompleta?
    ¿El perro que te sobrevive?

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