martes, 6 de junio de 2023

Uno en los otros (al final de la entrada recuerdo del disparador, que no es un gatillo)

 



Selección de Carolina

Sharon Olds

Mi hijo, ese hombre”  Traducción: Gaby Sambuccetti

De repente sus hombros se volvieron mucho más anchos
a la manera en la que Houdini estiraba su cuerpo
mientras otros le ponían cadenas.
Y parece como si
no hubiera pasado el tiempo desde que lo llevaba a su cuna,
tomando sus pantorrillas hacia su interior dorado,
tomándolo, levantándolo,
pesándolo.
Pero ahora apenas puedo imaginarme
que pronto ya no será más un niño,
y aunque sé que tengo que prepararme,
es decir, superar mi miedo a los hombres porque  mi hijo se va a convertir en uno de ellos,
esto no era lo que me imaginaba cuando salió de mí con la presión de un cuerpo sellado que rompe hasta el hielo del Hudson,
parte el candado, deserpentea su encadenamiento,
y aparece en mis brazos.
Y ahora me está mirando
como Houdini miraba a su caja,
para aprender la clave de su fuga,
mientras me sonríe,
y deja que le ponga las esposas.

 

El momento exacto de su muerte

Era él cuando respiró por última vez,
mi padre, aunque había cambiado tanto
que nadie que no hubiera estado con él
durante la última hora lo hubiera reconocido:
su piel, corpórea, como grasa animal,
los ojos hundidos en la cabeza,
la nariz adelgazada, la boca abierta
con esa lengua dentro como afirmación de la muerte,
una lengua seca, ondulada, oscurecida.
Podíamos ver la flema
crecida al fondo de su boca,
pero aún así era él, los brazos enormes, pesados,
las manchas de sangre bajo la piel,
negras y precisas, hasta ahí lo acompañamos
en cada paso, era él, su última respiración
fue suya, no inhalada como fruto del deseo,
pero suya, ligera como una semilla de algodoncillo,
huyendo de su boca y flotando en la habitación.
Y cuando la enfermera intentó oír su corazón,
su vientre plateado era su vientre,
y cuando se quedó parada
y asintió, por un instante era plenamente él,
mi padre, muerto pero él,
un hombre con la boca abierta y
manchas oscuras en los brazos. Parecía
alguien muerto en una lucha sin sangre:
tensos el cuello y la base de la cabeza,
como halando hacia atrás con violencia.
Parecía estar quedándose quieto, luego la piel
se tensó levemente alrededor de su cuerpo
como si lo puramente material lo reclamara,
y después, ya no era mi padre,
no era un hombre, no era un animal,
acaricié su cabello lentamente,
alzando mis dedos por sus ondas grises,
la materia sin vida y radiante,
la materia del mundo.

 

La promesa


Con el segundo trago, en el restaurant,

tomados de la mano sobre la mesa vacía,

hablamos de eso otra vez, renovamos nuestra promesa
de matarnos el uno al otro. Estás tomando gin,
el enhebro azul noche
se disuelve en tu cuerpo, yo tomo Fumé,
mastico su tierra fragante y ahumada, estamos
recibiendo tierra, ya somos en parte polvo,
y donde sea que estemos, estamos también en nuestra
cama, encajados, desnudos, a lo largo uno del otro,
cercanos, embriagados
después del amor, entrando y
saliendo del borde de la conciencia,
nuestros cuerpos felices, entrelazados. Tu mano
se tensa sobre la mesa. Te da miedo
que me acobarde. Lo que no quieres
es agonizar en una cama de hospital por un año
después de un infarto, incapaz
de pensar o de morir, no quieres
que te aten a una silla como a tu impecable abuela,
profiriendo insultos. El cuarto en penumbras
a nuestro alrededor,
globos de marfil, cortinas rosadas
ceñidas por la cintura —y afuera
un anochecer de verano tan leve,
alto, luminoso. Te digo que no me
conoces si creer que no te
mataré. Piensa en cómo hemos flotado juntos,
mirándonos a los ojos, pezón contra pezón,
sexo sobre sexo, las mitades de una criatura
resurgiendo hasta el borde de la materia
y sobrepasándola —me conoces de la brillante
sala de partos salpicada de sangre, si un león
te tuviera entre sus dientes yo lo atacaría, si las sogas
que ataran tu alma fueran tus propias muñecas, yo las cortaría.

 

Selección de Alicia

 

Dos poemas de Mariela Laudecina (Ciruelas –Antología 2023)

 

El mundo no comienza

Acampa sobre los leones y en nuestras cabezas

mundo es el ruido que hacen las bolsas del supermercado

el postre lo es, el iglú

la tela de araña, su picadura

Un argentino

arronjándole piedras a un policía en el congreso

podría ser un mundo

La piedra que es arrojada, también

Estamos agujereados

La identidad, no es lo que se dice que es

La tristeza es belleza

a la sombra de un jacaranda.

 

***

 



Selección de Natalia

Fragmentos de El diario de Eleusis - Calveyra







Selección de Flor: 









Selección de Kari:

Poema de Nina Ferrari

 

La próxima vez

Prefiero que el deseo se pudra al sol

Largue olor a

Traiga moscas

Incomode a los vecinos

Avergüence mi apellido

Manche mis antecedentes

Que dejarlo olvidado

Sin riesgo ni daño

 En el estante del freezer.

 

Poema Claudia Masin


Yo quise alcanzar a través del cuerpo lo que no era cuerpo

Como quien pisa por accidente una zona de arenas movedizas

Y en lugar de resistir, se deja llevar

Se deja hacer.

¿Quería la muerte?

O quería conocer una fuerza diferente a la de la supervivencia

Una fuerza que me arrastrara

Hacia el núcleo incandescente de la tierra

Ahí donde nadie quiere ir.

 

Es que ahí estabas

Yo tenía que ir donde estabas

No para conocer tu dolor,

Comprenderlo, hacer lo que hacen las personas entre ellas,

Llegar hasta donde se pueda.

No, yo quería hundir mi mano entera

En el hueco que dejó la bomba que un día

Impactó en tu pecho,

Tocar las fibras destrozadas,

La sangre seca,

La confusión de venas y de arterias,

La prehistoria de la especie,

La yaga que no hay manera de nombrar.

 

El cuero de las bestias que aúllan dobladas por un deseo insoportable

Que no saben detener

Que no saben calmar.

 

No fui capaz de derrumbar el muro

Que me separaba de tu vida material.

Lloré por no poder entrar.

 

Yo quería que sintieras, que sintiéramos

La liberación,

El alivio de ser algo más

Que la única y pobre cosa que éramos.

 

No hay manera.

 

Disparador que no hace pum:

Luego de ver un fragmento de la serie Tha Sandman en donde un escritor aprisiona a una musa surgieron estas preguntas
- ¿Qué le rezarían a una musa?
-¿Qué pagarían por inspiración?
También aparece la piedra bezoar que es el objeto que cambia un escritor con otro para obtener a la musa. Qué es esta piedra? Según la WIKI
Una piedra bezoar una acumulación de alguna sustancia no digerible, capaz de formar masas de volumen variable, que se puede hallar en los intestinos o estómagos de los animales y personas. Hay muchos tipos de bezoar, tanto orgánicos como inorgánicos.
La palabra bezoar viene del persa pâdzahr, que significa "contraveneno" o "antídoto", pues en la Antigüedad se creía que el bezoar podía curar y anular los efectos de todos los venenos. Aunque no actúa contra todos los venenos como se creía, algunos tipos de tricobezoares (bezoares formados con pelo) pueden anular efectos del arsénico

Por supuesto que, como siempre, pueden escribir lo que quieren si no surge nada con estas cosas. Lo interesante, para mí, son las lecturas que propusieron sus compañeros. Así que todo lo que surja bienvenido sea. 

Les dejo algo de lo que les comenté de la peli La doble vida de Verónica. Hay algo de las musas en el trailer...sin querer 






5 comentarios:

  1. A mi hermano lo vi
    Desdibujado
    Con la cara entre algodones

    Lo vi
    Quieto
    Reposado

    Era niña
    Tuve que estirar el cuello
    Levantar los talones y asomarme

    Allí estaba
    Cercano
    Inaprensible

    Pude estirar la mano
    Sacudirlo para que despertara
    Sólo lo miré



    Ya adulta
    Un cajón desciende sobre su cajón
    Me dijeron que adentro está mi padre
    Mi padre y sus tumores
    Mi padre y sus no palabras

    A mi hermano lo vi
    Desdibujado
    Los algodones ocultaban el hueco
    Las partes que faltaban en el cráneo
    En el cerebro

    El cajón de mi padre fue cerrado por la peste
    No vi su cabeza entera y brillante
    Su cabeza que guardaba el quiste
    que siguió creciendo
    Hasta la madrugada de su muerte.

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  2. En una vereda sucia se derraman sus ideas
    Los proyectos de adultez
    Las mil vidas que construía cada noche
    Sus cientos de cuentas
    Los números que faltaban para comprar la bicicleta

    Se revuelcan en esa vereda
    Sus retoños amarillos
    Su casita en la montaña
    Sus viajes de trabajo
    Los partidos de básquet
    Y las decenas de cumpleaños por cumplir

    Esa vereda gris
    Manchada de vómitos viejos
    De orines de perro
    Se tiñe del rojo brillante
    De la intensidad de una vida trunca

    El cráneo se parte
    Como fruta macheteada
    Libera sueños
    Enojos
    Amores
    Posibilidades

    Ese día
    En esa vereda
    Hubo vida y virtud como nunca.

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  3. Vaquita de San Antonio

    Podría abrir el celular
    o encender la tele
    agotar así
    el último minuto de la noche. Pero algo
    inquieta el sueño, ronda una vaquita de San Antonio
    extraviada en el techo. No quiero matarla,
    será su destino si mi cuaderno la golpea y
    contra la pared la aplasta. No tendría cómo
    nombrar ese hecho, la intención culposa
    ante el zumbido de uno, dos, tres y cientos de esos insectos
    desesperados por no morir en invierno.
    Apago la luz, oigo el recorrido
    espero se detengan, ubico el lugar
    -podría tirar abajo el cielorraso
    dormir a cielo abierto, acostumbrarme
    a ese aleteo vibrante que le da razón
    al universo-.

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  4. No advertí esta mañana
    cuándo tomé el auto
    recorrí kilómetros
    desvié rotondas
    encendí un cigarrillo
    vi personas sin rostros
    siembras amarillas
    un cielo turbio,
    oí el silencio
    de un perro en el camino, el chirrido de cubiertas
    la estampida de un caballo, el grito de una mujer
    el vuelco de un auto.
    Suspendida la respiración y el movimiento,
    ajeno mi cuerpo
    al lugar donde todo ha quedado
    quieto.

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  5. Pasan días meses
    y no me sale una
    palabra

    las tengo atiborradas
    en un lugar donde
    se mezclan

    palabras vacías
    rotas enteras
    blancas azules

    Le pido al viento
    que sopla desde el sur
    encontrarme con ellas

    Y asi poder armar
    mi propio vocabulario
    con palabras graves
    celestes amarillas




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